Por Angie Palacios
angiezetas27@hotmail.com
Para mi la tecnología resultaba ser algo sencillo, el truco estaba, en leer bien las instrucciones y todo fácil, siempre solía decir, no se por que la gente se complica tanto, si se supone que estas cosas las diseñan específicamente para simplificarnos la vida. Pues cada cosa nueva que sale por lo general me toma poco tiempo en saber como funciona. A decir verdad la tecnología no es algo que me apasione; pero no me es del todo indiferente.
Un buen día, de esos en los que uno cree que no pasa nada, llegue a la universidad, a tomar mi rutinaria clase de diseño digital. Cuando el profesor dice – muchachos de ahora en adelante, vamos a trabajar en los computadores Mac -por un momento creí que sería sencillo, pensé, como son computadores eso debe ser lo mismo. Pero valla sorpresa cuando me senté en frente de ese computador, completamente blanco, cuya apariencia es muy bonita y cautivadora a la vez.
Estaba frente de esas maquinas que a la mayoría de personas suele llamarles, mucho, la atención y quisieran tener uno algún día en su casa, por todas esas cosas que se pueden hacer con él.Entonces, se dio paso a la clase y el profesor hacia la advertencia, de que explicaría despacio por que el sabia que esos computadores son difíciles de manejar; Mientras tanto -yo pensaba, si es que la gente si es mas bruta- cuanto el tipo comenzó a explicar que era lo que nos tocaba hacer, era como si me hablaran en hebreo, o algo así, pues todo funcionaba diferente a lo acostumbrado, hasta a internet se ingresaba de una forma diferente un “clic” mal hecho y mi trabajo se arruinaría, era algo realmente nuevo para mí; en ese momento me convertí en lo que yo tanto le había criticado a la gente, si debo reconocerlo era totalmente ignorante en el asunto, lo bueno es que yo no era la única que no entendía, todos estábamos perdidos.
Después de una brusca familiarización comencé, con un poco de trabajo, a comprender como funcionaban “esas cosas blancas” y dije -que trabajo es manejar esto-, después de la clase los comentarios, nos reíamos porque enserio, nos sentíamos como seres primitivos y comenzamos a decir las cosas que uno siempre dice cuando no sabe lo que tiene hasta que prueba algo mejor o peor, cosas como “no hay como el PC hay uno puede hacer todo fácil” entre otras.
Continué asistiendo a clase, debo reconocer, ahora se muchas cosas, pero que todavía me cuestan otras; también aprendí una lección de vida gracias a los tan famosos, por estos días, Mac y es que llegara el día en que uno no se las sepa todas y tenga que pasar por la pena de decir que ”la tecnologíanosatropella” en algún momento de nuestras vidas.
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Por: Angie Palacios
angiezetas27@hotmail.com
New York otoño del 2007, comienza a hacer un poco de frió aquí, pues se acerca el invierno y por supuesto la navidad época donde uno suele extrañar mas a los que se encuentran lejos. Mi nombre es Halma Giraldo, tengo dos hijos y mi esposo, Daniel quien me ha estado a mi lado durante los últimos 18 años.
Yo viva en el sur de Bogota, Colombia, En un barrio llamado Calima. Tenía 20 años cuando quede embarazada de mi segundo hijo, y fue hay cuando comenzó una lucha contra la familia de mi esposo y la mía, la situación económica y hasta con migo misma, por que mis convicciones comenzaron a flaquear; creí que me quedaría grande sacar a mis hijos adelante, y tal vez eso era lo que mas me atormentaba.
Mi esposo, Daniel, era estudiante, de cuarto semestre de negocios internacionales en de la universidad Sergio Arboleda. Pero luego de que yo quedara en embarazo, comenzó a trabajar en un call center; Tubo que retirarce de estudiar por que sus padres no aprobaban nuestra relación, a ellos les parecía que no tenia un futuro promisorio con migo, que no podría ofrecerle a su hijo nada bueno, y le dijeron que si se iba con migo ellos le quitarían todo tipo de ayuda económica. En ese entonces, el era un tipo de 22 años emprendedor trabajador y como todo joven soñador.
Paso el tiempo de maternidad y ya podía salir a conseguir trabajo, después de tocar muchas puertas solo conseguí empleo como impulsadota en un almacén de cadena, hay el panorama cambio puesto que, las cosas empezaron a mejorar, pero aun así las cuentas seguían siendo muy altas, pues a decir verdad ganaba poco, y teníamos muchos gastos, pues había que pagar: el colegio de Santiago, los pañales y la leche de Maria Alejandra, “maleja” como le decimos de cariño, además había que agregar, la renta, los servicios, el mercado, etc.
Sentía que la vida se me seguía pasando, los niños seguían creciendo y con ellos la incertidumbre de cual seria el futuro que les podríamos ofrecer, pues aunque mi esposo y yo teníamos trabajo, eso solo nos daba lo suficiente para vivir, y si la situación seguía así, ni pensar en como comprar una casa; mucho menos como pagar un mejor colegio o una universidad.
Por esos días recibí una llamada del exterior, era mi madre que es ese entonces se encontraba en Estados Unidos, específicamente en NY, city; sostuvimos una conversación, ella me pregunto que como iba todo, que como estaban todos,
yo le dije – bien madre- pero ella me noto un poco triste,
y me dijo – mija que le pasa,
es que tiene problemas de plata o que es cuénteme,
entonces le conteste – madre es que la situación aquí esta dura, la plata no alcanza para nada, pues la comida no nos falta gracias a Dios, pero si se necesita un poco mas de dinero; Pues sumerse sabe que uno aspira atener sus cositas.
- mija, y por que no se viene para acá, aquí la plata si se ve y los niños están mejor acá que allá, píenselo, me dice y yo le ayudo.
Esa idea rondaba por mi cabeza pero la verdad al pensarlo paresia sumamente fácil, pero ahora el dilema era como decirle a Daniel, pues prácticamente le estaría diciendo que dejara todo por irnos a probar suerte a otro país, y no sabia que reacción pudiera tomar Daniel.
Dure esperando mucho tiempo el momento adecuado para decirle a Daniel, un dia lo vi llegar aburrido de su trabajo, quejándose del supervisor; entonces aproveche el momento y le conté la propuesta que me había hecho mi madre, le dije que no me dijera nada ahora, que lo pensara y que después hablaríamos del asunto y que entonces me contara que le parecía, me levante de la silla me di la vuelta y el se quedo sentado en el sofá pensativo.
Pasaron unos días y nos sentamos nuevamente a hablar del asunto y entonces le dije – entonces Daniel que piensas!
Daniel respondió, -Ana pero eso implica dejar todo hasta mi familia
-yo se Daniel, pero es que mire la situación en la que estamos, no del todo mal pero yo quiero vivir mejor no se tu, y yo eso lo veo como una buena proposición,
-si Ana pero es que entienda que es una decisión difícil, no es tan fácil de la noche a la mañana dejar, la familia, los amigos, el lugar done has pasado tu vida,
- yo se Daniel pero no quiero ver como se nos pasa la vida nos hacemos viejos y nunca hicimos nada mas que trabajar por tan poco,
-bueno entonces comencemos a hacer el papeleo para la visa y vemos a ver que pasa.
-¿enserio Daniel?
-si Ana de pronto hasta nos salen mejor las cosas
-bueno entonces voy comenzar con los tramites.
Hicimos los tramites, nos presentamos en le embajada con mucha incertidumbre, tuvimos que esperar todo el día, pues increíblemente al entrar a la abajada habían como unas 1.000 personas, entre mas pasaba el tiempo mas ansiosa me ponía, era una sensación extraña, pues la espera mata a cualquiera, hasta que por fin llego la hora nos llamaron a la ventanilla numero 11, una coordinadora formaba a la gente por un orden que tenia en una hoja, éramos los terceros de la fila, cuando llegamos finalmente a donde el cónsul, tome el teléfono ,estilo cárcel de película gringa, pues un vidrio de alto calibre nos separaba y nos comenzó a hacer una serie de preguntas, al final nos dieron la visa a todos fuimos y cancelamos el envió de los pasaportes muy felices.
Y en ese instante tenia sentimientos encontrados; por una parte alegría por que pues tal vez allá si podía relazar mis sueños, pero por otro lado, era lo que decía Daniel, en Colombia se quedaba todo la familia, los amigos, el barrio que a pesar de ser al sur de la ciudad era bastante acogedor y calido, pues su gente era, o es, muy amable lo triste no es tanto eso; lo que lo hace realmente triste es que no sabes cundo volverás a ver a toda esa gente que dejaste. Salimos de la embajada y hay ya sabíamos que el viaje era un hecho, lo único que había que esperar era que llegaran los pasaportes, el viaje se realizaría de la siguiente manera: viajaríamos primero los niños y yo, por que no nos alcanzaba el dinero para todos, y luego Daniel cuando yo lograra juntar un poco mas de dinero.
Así fue, el lunes dos de mayo a las 3:45 de la tarde, tomamos un avión rumbo a NY, City en los Estados Unidos. Sabíamos que nos íbamos, pero no si regresaríamos pronto o tal vez nunca. Dejando todo, pues el precio de mi viaje era ese, el desprendimiento de mi esposo por un tiempo, de la gente que me rodeaba y de todas esas cosas a las que uno se apega, la mascota, la tienda del barrio, hasta un par de zapatos. Lo único cierto era que yo estaba con mis dos hijos y que me iba en busca de un mejor futuro; que iba en busca del famoso sueño americano, Seis horas de vuelo me pondrían en algo totalmente desconocido. En el avión sentía ansiedad, trataba de imaginarme como seria el lugar. Me quede dormida como por dos horas, al abrir los ojos escuchaba a alguien que me hablaba, no entendía nada pues la azafata ya no me hablaba en español sino en ingles y me preguntaba que si quería algo de tomar le dije que si “sprite” please, me sentí algo extraña y comprendí que había abandonado mi país que ya no hablaría mi lengua materna sino que tenia que esforzarme por aprender y entender una nueva, si quería hacerme la vida mas fácil. Finalmente llegue a el aeropuerto de la guardia en N.Y City, allí me esperaba mi madre, que alegría sentí al verla, nos recibió y luego nos llevo al apartamento para que descansáramos, llegue a vivir en un apartamento pequeño, que parecía de mentiras pues las paredes no eran duras como las de Colombia, sino tablas y su techo era aplastante sus ventanas pequeñas y hacia un poco de frió.
El apartamento estaba ubicado en el barrio Queens, este barrio se conoce como el lugar donde más hispanos viven en N.Y. los primeros días me sentía muy extraña, pues aquí he visto cosas que nunca me imagine ver los niños ataban felices, lo único era que no nos daban ganas comer pues todo tenia un sabor extraño. Entonces era inevitable la nostalgia y las ganas que me daban de comerme un ajiaco o hasta una mazorca y eso que no me gustaba.
No tarde mucho tiempo en darme cuenta, había muchísima mas gente, colombiana, en la misma situación que yo, buscaban exactamente lo mismo trabajar duro para poder comprar casa en Colombia, un dinero extra para montar un negocio y devolverse a vivir tranquilos disponiendo de lo suyo. En esa época había muchos colombianos uno caminaba por la avenida Roosevelt y casi todos los negocios eran de colombianos, por esta época no, ya han deportado a muchos colombianos. He de confesar que la lejanía me hizo más colombiana. Echaba a la gente de menos, hasta las montañas- en realidad extrañaba o extraño la tierrita-.
Pasaron tres meses Maleja y santiago ya estudiaban también, logre juntar el dinero para el pasaje de Daniel, por que no podía estar tranquila con esa situación, entonces lo llame y le dije –Daniel ya tengo el dinero para tu pasaje- entonces Daniel me dijo,
- ¿De verdad Mariana?
- Si Daniel, mañana mismo compro el tiquete para que vengas lo mas pronto posible por que me haces mucha falta y a los niños también.
- Esa noticia me alegra mucho Mariana la verdad quiero verlos pronto, entonces me cuentas para cuando queda el tiquete,
- Bueno yo te llamo mañana y te aviso.
Al día siguiente me levante muy feliz y fui a comprar el tiquete para Daniel, la fecha 17 de julio, después de tres meses ya podía reunirme de nuevo con Daniel, entonces nuevamente lo llame y le dije que el pasaje estaba para el 17 de julio, es decir para la otra semana. El alegre me dijo - bueno que entonces nos vemos la otra semana.
Esa semana se paso súper rápido y nos íbamos a recoger a Daniel, llegamos a el aeropuerto y la pantalla de información decía que el vuelo estaba retrasado 1 hora, la espera se hacia larga, coda minuto parecía una eternidad, finalmente llego, hay estaba después de tanta espera, lo veía venir entre la multitud, sentí alegría y paz infinita, pues nuevamente estaba junto a mi esposo. Eran la 11: 45 de la noche nos fuimos para el apartamento; al día siguiente lo acostumbrado cada vez que alguien llega por primera vez a la famosa NY, NY, un paseo por Manhattan plagada de grandes tiendas, times squarecon sus deslumbrantes luces el corazón teatral de New York.
Al cabo de tres días mi esposo comenzó a buscar empleo, pero pasaron meses y nada la situación se complicaba, pues Daniel no conseguía empleo ahora y vivíamos en la casa de mi hermana y ella era un poco déspota, pero no podíamos irnos por que no nos alcanzaba para pagar una renta, la situación era tensionarte y al mismo tiempo desesperante, solo pensaba Dios que pasa que nada sale ya no quiero estar mas aquí. Después de tantas suplicas a Daniel le salió un trabajo parqueando carros en Manhattan, apenas recibió el primer sueldo nos fuimos de hay y todo cambio del cielo a la tierra, me salió un mejor empleo comenzamos a comprar las cositas del apartamento vivamos mas felices por fin había tranquilidad en nuestras vidas. Así fue pasando el tiempo, Maleja y Santiago ya hablaban ingles, nosotros ganábamos lo que nunca nos imaginamos ganar en Colombia. Y al cabo de seis años después de tanto esfuerzo y ahorrar bastante logramos comprar nuestra primera casa, recuerdo ese día como si fuera ayer, eso fue el 12 de julio de 2001, estábamos muy contentos, por que no tuvimos que nos, la pagamos de contado hicimos una comida de celebración ese día fue fiesta.
El tiempo seguía su curso, pero las visas hace rato se habían vencido, entonces pasamos a ser unos de los miles de indocumentados que viven el los Estados unidos, después de lo de las torres gemelas, se vive con incertidumbre porque por cualquier cosa lo pueden deportar a uno, si parquea el carro mal, o si no llevas cinturón de seguridad si bostas la basura donde no debes, por ejemplo Santiago ya tiene 16 años y juega en un equipo de fútbol, lo invitaron a jugar un campeonato por todo Estados Unidos, pero no lo deje ir por temor a que lo deportaran. Aquí ser indocumentado te priva de muchas cosas, como aspirar a un mejor empleo, o que los niños puedan obtener una beca o algo así. Maleja tiene 14 años, ella decidió dedicarse al modelaje y quiere trabajar pero no puede por sus papeles, ella es una niña alegre, un poco irresponsable pero buena persona. Llevamos doce años viviendo aquí.
ya tenemos dos casas en Colombia, pero decimos que por mas falta que nos haga, -a que nos devolvemos- si la situación sigue siendo la misma; no es solo la situación del país también es que Santiago y Maleja han pasado gran parte de su vida aquí, pues tiene sus amigos, sus proyectos su vida y prácticamente no comprenden español, pienso que el cambio seria muy brusco para ellos, Santiago esta en grado 11 el es muy inteligente aplicado y noble, si el puede hacer la universidad aquí nos quedamos, estamos esperando a ver que pasa, si no nos devolvemos para Colombia.
es que aqui tamben es que se vive con el temor de que lo deporten a uno, Por estos días me siento muy sola y me dan ganas de salir y tomar el primer avión, pero no es así de fácil pues tal vez yo pienso que ya es necesario volver pero ellos ¿que pensaran?, yo se que no quieren, ya tengo treinta y dos años, no soy del todo vieja y a estas alturas de mi vida puedo decir que nada me ha quedado grande, como lo pensé en un principio, pues aparte de extrañar mi tierrita, me levanto y le doy gracias a Dios por que tengo a mis hijos y mi esposo cerca. no quiero sonar egoista pero en no poder regresar a mi pais por estar cerca de mi familia me convierte en una exiliada por mi propia familia.
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El chorro de Quevedo en Bogota, recibe a todas aquellas personas que vienen a romper con la monotonía citadina.
Un cuento logra alegrar la vida
Últimamente se ha notado la expansión de artistas callejeros en la ciudad, ellos en muy poco tiempo logran montar un show de todo lo que se les ocurre; en medio del tráfico, la lluvia y el sol se ganan la "platica" , como lo hace el que vende dulces, fruta, los que limpian vidrios o simplemente como los mendigos y enfermos. Pero a demás del dinero, esta actividad les genera otro tipo de satisfacion pues, ellos no solo buscan la "monedita" , sino que también quieren alegrarle la vida un rato a sus espectadores y si es posible pintarles una sonrisa en su rostro.
Por: Angie Palacios
Angiezetas27@hotmail.com
Es viernes en la noche, son las 9:15, en medio de la muchedumbre, y en el centro de la plazoleta se escuchan risas, son las que provoca Andrés Ramírez, cada vez que cuenta un cuento, y es que la alegria que irradia con su cuerpo se confunde con el lugar, haciendo de su acto algo mágico que rompe con la cotidianidad de muchas de las personas que se encuentran dentro de su público; pues que lo que para Andrés es una rutina para muchas personas es cura para el alma. Su escenario esta noche es la plazoleta del choro de Quevedo en el centro la ciudad, su público, todo aquel que quiera escapar un poco de su realidad o darle un respiro a su vida.
Andrés Ramírez, un joven bogotano de 24 años, estudiante de de octavo semestre de psicologia en la Universidad nacional de Colombia; se dedica a contar cuentos, -o como se conoce popularmente a ser cuentero-, como medio de trabajo desde hace 5 años,y lo practica en cualquier lugar de la ciudad. "Comencé a los 19 años porque tenía un amigo que también era cuentero, por esos dias nesecitaba un dinero y no contaba con un trabajo, me surgió la inquietud y ahí fue" dice.
Andrés comenta: "es muy gratificante ver rostros de alegría todos los fines de semana, que la gente valore el trabajo que hacemos y lo mejor es que entienden que este es un trabajo como cualquier otro, por que ser cuentero no es tarea fácil,y mucho menos tener contento a todo el mundo.
Toma un trago de agua, sonríe y se lanza nuevamente a contar un sin numero de historias; al ingresar de nuevo al escenario sus pasos hacen eco, por un momento, el silencio se apodera del lugar, el público presente sigue cada uno de sus movimientos, escuchan muy atentos cada una de sus palabras, los espectadores dejan ver un poco alergia en su rostro, realmente parece que estuvieran encantados, pues si bien, sus palabras vienen cargadas de pura energía positiva, cuando estas, logran juntarse con la viejas calles de la plazoleta, los cafés, bares y restaurantes que la rodean, hace que salga la magia e historia que encierran este lugar. No interesa que la noche sea fría de todos modos el publico sin basilar sigue llegando y se sienta alrededor de la pileta a escuchar los cuentos de Andrés.
La tenue luz de la luna se confunde con el alumbrar de las farolas que se mueven con el viento, esta noche de viernes ha venido mucha gente, en la parte de adelante se escuchan las risas del público. Cuando Andrés se mueve en el escenario lo hace lento, sin prisa, por momentos su mirada se pierde es como si se transportara al mundo donde nacen sus historias, es entonces cuando Andrés, comienza a narrar con mas emoción; a trasmitir mas de su energía, y contagiar al publicó con su alegría; con esto logra hacer que este escenario se salga de lo normal y se convierta en un lugar encantado o mejor dicho lleno de momentos mágicos. Artistas callejeros como Andrés y como muchos otros, hacen que de la combinación de luces de neon y arquitectura colonial, de cómo resultado un sitio especial como el chorro.
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