Por: Angie Palacios
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New York otoño del 2007, comienza a hacer un poco de frió aquí, pues se acerca el invierno y por supuesto la navidad época donde uno suele extrañar mas a los que se encuentran lejos. Mi nombre es Mariana Giraldo, tengo dos hijos y un esposo, Daniel quien me ha estado a mi lado durante los últimos 18 años.
Yo viva en el sur de Bogota, Colombia, En un barrio llamado Calima. Tenía 20 años cuando quede embarazada de mi segundo hijo, y fue hay cuando comenzó una lucha contra la familia de mi esposo y la mía, la situación económica y hasta con migo misma, por que mis convicciones comenzaron a flaquear; creí que me quedaría grande sacar a mis hijos adelante, tal vez eso era lo que mas me atormentaba.
Mi esposo, Daniel, era estudiante, de cuarto semestre de negocios internacionales en de la universidad Sergio Arboleda. Pero luego de que yo quedara en embarazo, comenzó a trabajar en un call center; Tubo que salirse de estudiar por que sus padres no aprobaban nuestra relación, a ellos les parecía que no tenia un futuro promisorio con migo, que no podría ofrecerle a su hijo nada bueno, y le dijeron que si se iba con migo ellos le quitarían todo tipo de ayuda económica. En ese entonces, el era un tipo de 22 años emprendedor trabajador y como todo joven soñador.
Paso el tiempo de maternidad y ya podía salir a conseguir trabajo, después de tocar muchas puertas solo conseguí empleo como impulsadota en un almacén de cadena, hay el panorama cambio puesto que, las cosas empezaron a mejorar, pero aun así las cuentas seguían siendo muy altas, pues a decir verdad ganaba poco, y teníamos muchos gastos, pues había que pagar: el colegio de Santiago, los pañales y la leche de Maria Alejandra, “maleja” como le decimos de cariño, además había que agregar, la renta, los servicios, el mercado, etc.
Sentía que la vida se me seguía pasando, los niños seguían coerciendo y con ellos la incertidumbre de cual seria el futuro que les podríamos ofrecer, pues aunque mi esposo y yo teníamos trabajo, eso solo nos daba lo suficiente para vivir, y si la situación seguía así, ni pensar en como comprar una casa; mucho menos como pagar un mejor colegio o una universidad.
Por esos días recibí una llamada del exterior, era mi madre que es ese entonces se encontraba en Estados Unidos, específicamente en NY, city; sostuvimos una conversación, ella me pregunto que como iba todo, que como estaban todos,
yo le dije – bien madre- pero ella me noto un poco triste,
y me dijo – mija que le pasa,
es que tiene problemas de plata o que es cuénteme,
entonces le conteste – madre es que la situación aquí esta dura, la plata no alcanza para nada, pues la comida no nos falta gracias a Dios, pero si se necesita un poco mas de dinero; Pues sumerse sabe que uno aspira atener sus cositas.
- mija, y por que no se viene para acá, aquí la plata si se ve y los niños están mejor acá que allá, píenselo, me dice y yo le ayudo.
Esa idea rondaba por mi cabeza pero la verdad al pensarlo paresia sumamente fácil, pero ahora el dilema era como decirle a Daniel, pues prácticamente le estaría diciendo que dejara todo por irnos a probar suerte a otro país, y no sabia que reacción pudiera tomar. Dure esperando mucho tiempo el momento adecuado para decirle a Daniel, un dia lo vi llegar aburrido de su trabajo, quejándose del supervisor; entonces aproveche el momento y le conté la propuesta que me había hecho mi madre, le dije que no me dijera nada ahora, que lo pensara y que después hablaríamos del asunto y entonces me contara que le parecía, me levante de la silla me di la vuelta y el se quedo sentado en el sofá pensativo.
Pasaron unos días y nos sentamos nuevamente a hablar del asunto y entonces le dije – entonces Daniel que piensas,
Daniel respondió, -Mariana pero eso implica dejar todo hasta mi familia
-yo se Daniel, pero es que mire la situación en el que estamos, no del todo mal pero yo quiero vivir mejor no se tu, y yo eso lo veo como una buena proposición,
-si Mariana pero es que entienda que es una decisión difícil, no es tan fácil de la noche a la mañana dejar, la familia, los amigos, el lugar done has pasado tu vida,
- yo se Daniel pero no quiero ver como se nos pasa la vida nos hacemos viejos y nunca hicimos nada mas que trabajar por un mínimo,
-bueno entonces comencemos a hacer el papeleo para de visa y vemos a ver que pasa.
-¿enserio Daniel?
-si Mariana de pronto hasta nos salen mejor las cosas
-bueno entonces voy comenzar con los tramites.
Hicimos los tramites, nos presentamos en le embajada con mucha incertidumbre, tuvimos que esperar todo el día, pues increíblemente al entrar a la abajada habían como unas 1.000 personas, entre mas pasaba el tiempo mas ansiosa me ponía, era una sensación extraña, pues la espera mata a cualquiera, hasta que por fin llego la hora nos llamaron a la ventanilla numero 11, una coordinadota formaba a la gente por un orden que tenia en una hoja, éramos los terceros de la fila, cuando llegamos final mente a donde el cónsul, tome el teléfono ,estilo cárcel de película gringa, pues un vidrio de alto calibre nos separaba y nos comenzó a hacer una serie de preguntas, al final nos dieron la visa a todos fuimos y cancelamos el envió de los pasaportes.
Y en ese instante tenia sentimientos encontrados; por una parte alegría por que pues tal vez allá si podía relazar mis sueños, pero por otro lado, era lo que decía Daniel, en Colombia se quedaba todo la familia, los amigos, el barrio que a pesar de ser al sur de la ciudad era bastante acogedor y calido, pues su gente era, o es, muy amable lo triste no es tanto eso; lo que lo hace realmente triste es que no sabes cundo volverás a ver a toda esa gente que dejaste. Salimos de la embajada y hay ya sabíamos que el viaje era un hecho, lo único que había que esperar era que llegaran los pasaportes, el viaje se realizaría de la siguiente manera: viajaríamos primero los niños y yo, por que no nos alcanzaba el dinero para todos, y luego Daniel cuando yo lograra juntar un poco mas de dinero.
Así fue, el lunes dos de mayo a las 3:45 de la tarde, tomamos un avión rumbo a NY, City en los Estados Unidos. Sabíamos que nos íbamos, pero no si regresaríamos pronto o tal vez nunca. Dejando todo, pues el precio de mi viaje era ese, el desprendimiento de mi esposo por un tiempo, de la gente que me rodeaba y de todas esas cosas a las que uno se apega, la mascota, la tienda del barrio, hasta un par de zapatos. Lo único cierto era que yo estaba con mis dos hijos y que me iba en busca de un mejor futuro; que iba en busca del famoso sueño americano, Seis horas de vuelo me pondrían en algo totalmente desconocido. En el avión sentía ansiedad, trataba de imaginarme como seria el lugar. Me quede dormida como por dos horas, al abrir los ojos escuchaba a alguien que me hablaba, no entendía nada pues la azafata ya no me hablaba en español sino en ingles y me preguntaba que si quería algo de tomar le dije que si “sprite” please, me sentí algo extraña y comprendí que había abandonado mi país que ya no hablaría mi lengua materna sino que tenia que esforzarme por aprender y entender una nueva, si quería hacerme la vida mas fácil. Finalmente llegue a el aeropuerto de la guardia en N.Y City, allí me esperaba mi madre, que alegría sentí al verla, nos recibió y luego nos llevo al apartamento para que descansáramos, llegue a vivir en un apartamento pequeño, que parecía de mentiras pues las paredes no eran duras como las de Colombia, sino tablas y su techo era aplastante sus ventanas pequeñas y hacia un poco de frió.
El apartamento estaba ubicado en el barrio Queens, este barrio se conoce como el lugar donde más hispanos viven en N.Y. los primeros días me sentía muy extraña, pues aquí he visto cosas que nunca me imagine ver los niños ataban felices, lo único era que no nos daban ganas comer pues todo tenia un sabor extraño. Entonces era inevitable la nostalgia y las ganas que me daban de comerme un ajiaco o hasta una mazorca y eso que no me gustaba.
No tarde mucho tiempo en darme cuenta, había muchísima mas gente, colombiana, en la misma situación que yo, buscaban exactamente lo mismo trabajar duro para poder comprar casa en Colombia, un dinero extra para montar un negocio y devolverse a vivir tranquilos disponiendo de lo suyo. En esa época había muchos colombianos uno caminaba por la avenida Roosevelt y casi todos los negocios eran de colombianos, por esta época no, ya han deportado a muchos colombianos. He de confesar que la lejanía me hizo más colombiana. Echaba a la gente de menos, hasta las montañas- en realidad extrañaba o extraño la tierrita-.
Pasaron tres meses Maleja y santiago ya estudiaban también, logre juntar el dinero para el pasaje de Daniel, por que no podía estar tranquila con esa situación, entonces lo llame y le dije –Daniel ya tengo el dinero para tu pasaje- entonces Daniel me dijo,
- ¿De verdad Mariana?
- Si Daniel, mañana mismo compro el tiquete para que vengas lo mas pronto posible por que me haces mucha falta y a los niños también.
- Esa noticia me alegra mucho Mariana la verdad quiero verlos pronto, entonces me cuentas para cuando queda el tiquete,
- Bueno yo te llamo mañana y te aviso.
Al día siguiente me levante muy feliz y fui a comprar el tiquete para Daniel, la fecha 17 de julio, después de tres meses ya podía reunirme de nuevo con Daniel, entonces nuevamente lo llame y le dije que el pasaje estaba para el 17 de julio, es decir para la otra semana. El alegre me dijo - bueno que entonces nos vemos la otra semana.
Esa semana se paso súper rápido y nos íbamos a recoger a Daniel, llegamos a el aeropuerto y la pantalla de información decía que el vuelo estaba retrasado 1 hora, la espera se hacia larga, coda minuto parecía una eternidad, finalmente llego, hay estaba después de tanta espera, lo veía venir entre la multitud, sentí alegría y paz infinita, pues nuevamente estaba junto a mi esposo. Eran la 11: 45 de la noche nos fuimos para el apartamento; al día siguiente lo acostumbrado cada vez que alguien llega por primera vez a la famosa NY, NY, un paseo por Manhattan plagada de grandes tiendas, times squarecon sus deslumbrantes luces el corazón teatral de New York.
Al cabo de tres días mi esposo comenzó a buscar empleo, pero pasaron meses y nada la situación se complicaba, pues Daniel no conseguía empleo ahora y vivíamos en la casa de mi hermana y ella era un poco déspota, pero no podíamos irnos por que no nos alcanzaba para pagar una renta, la situación era tensionarte y al mismo tiempo desesperante, solo pensaba Dios que pasa que nada sale ya no quiero estar mas aquí. Después de tantas suplicas a Daniel le salió un trabajo parqueando carros en Manhattan, apenas recibió el primer sueldo nos fuimos de hay y todo cambio del cielo a la tierra, me salió un mejor empleo comenzamos a comprar las cositas del apartamento vivamos mas felices por fin había tranquilidad en nuestras vidas. Así fue pasando el tiempo, Maleja y Santiago ya hablaban ingles, nosotros ganábamos lo que nunca nos imaginamos ganar en Colombia. Y al cabo de seis años después de tanto esfuerzo y ahorrar bastante logramos comprar nuestra primera casa, recuerdo ese día como si fuera ayer, eso fue el 12 de julio de 2001, estábamos muy contentos, por que no tuvimos que nos, la pagamos de contado hicimos una comida de celebración ese día fue fiesta.
El tiempo seguía su curso, pero las visas hace rato se habían vencido, entonces pasamos a ser unos indocumentados, después de lo de las torres gemelas, se vive con incertidumbre porque por cualquier cosa lo pueden deportar a uno, si parquea el carro mal, o si no llevas cinturón de seguridad si bostas la basura donde no debes, por ejemplo Santiago ya tiene 16 años y juega en un equipo de fútbol, lo invitaron a jugar un campeonato por todo Estados Unidos, pero no lo deje ir por temor a que lo deportaran. Aquí ser indocumentado te priva de muchas cosas, como aspirar a un mejor empleo, o que los niños puedan obtener una beca o algo así. Maleja tiene 14 años, ella decidió dedicarse al modelaje y quiere trabajar pero no puede por sus papeles, ella es una niña alegre, un poco irresponsable pero buena persona. Llevamos doce años viviendo aquí.
ya tenemos dos casas en Colombia, pero decimos que por mas falta que nos haga, -a que nos devolvemos- si la situación sigue siendo la misma; no es solo la situación del país también es que Santiago y Maleja han pasado gran parte de su vida aquí, pues tiene sus amigos, sus proyectos su vida y prácticamente no comprenden español, pienso que el cambio seria muy brusco para ellos, Santiago esta en grado 11 el es muy inteligente aplicado y noble, si el puede hacer la universidad aquí nos quedamos, estamos esperando a ver que pasa, si no nos devolvemos para Colombia. Tamben es que se vive con el temor de que lo deporten a uno, Por estos días me siento muy sola y me dan ganas de salir y tomar el primer avión, pero no es así de fácil pues tal vez Daniel y yo pensamos que ya es necesario volver pero ellos ¿que pensaran? Y no queremos ser egoístas. Yo ya tengo treinta y dos años, no soy del todo vieja y a estas alturas de mi vida puedo decir que nada me ha quedado grande, como lo pensé en un principio, pues aparte de extrañar mi tierrita, me levanto y le doy gracias a Dios por que tengo a mis hijos y mi esposo cerca.